Ben Gravy agranda The Wave Source
Ben Gravy ha mostrado una nueva iteración de The Wave Source, la tecnología experimental que probó con Blair Conklin en Prescott, Arizona. Según SURFER, el sistema ya producía olas de tres a cuatro pies a lo largo de una pared de unos 200 pies.
Una prueba en Arizona que sigue creciendo
Ben Gravy ha enseñado una versión nueva, más grande y mejor, de The Wave Source, la tecnología experimental que ya probó junto a Blair Conklin en Prescott, Arizona. Según SURFER, aquella prueba dejó olas de tres a cuatro pies a lo largo de una pared de unos 200 pies, una escala poco discreta para un invento que sigue en fase de desarrollo.
En una de las frases recogidas por SURFER, Gravy lo resumió así: “Olas perfectas de 3 a 4 pies saliendo a demanda”, según SURFER (traducción nuestra). También dejó otra línea menos técnica y bastante más Ben Gravy: “el futuro pinta completamente nuclear para The Wave Source” (traducción nuestra), según recoge SURFER.
Aire comprimido en vez de palas
La parte más llamativa del sistema está en cómo genera la ola. Según SURFER, en lugar de depender de palas mecánicas convencionales, The Wave Source utiliza aire comprimido para provocar una bajada del nivel del agua. Ese cambio es el que pone en marcha la ola.
SURFER también señala que el prototipo original incluía contenedores marítimos en su construcción. No es el tipo de piscina de olas que se vende con folletos brillantes al lado, y seguramente ahí está parte de su gracia: el foco está en sacar una ola con otro método, no en vestirla demasiado.
Una idea que también entra en el debate
El artículo añade que SURFER habló el año pasado con Ash después de que el equipo pusiera a la venta la propiedad de Arizona por casi 15 millones de dólares. En esa conversación, Ash dejó una frase bastante clara sobre hacia dónde no quería mirar: “¿Cuándo necesitó el surf una tienda de Louis Vuitton al lado de la ola?” (traducción nuestra), según recoge SURFER.
La otra idea iba por el mismo sitio. “Se trata de la ola, cuando llega la hora de la verdad”, dijo Ash. Y Gravy remató esa defensa del invento con una visión más amplia: “El surf se construyó sobre bancos de arena, comunidad y entusiasmo compartido. Nunca estuvo pensado para ser un producto de lujo”, también según SURFER (traducción nuestra).
De momento, lo que hay es eso: una tecnología experimental, una nueva iteración más grande que la anterior y una discusión conocida alrededor de las piscinas de olas. La ola manda, el resto ya irá viendo si acompaña.
Fuente: SURFER.








